PÁNICO

Decía Deng Xiaoping:

«La pobreza no es socialismo. Ser rico es glorioso».

El pánico al coronavirus pone en jaque a la humanidad en un acto más de los serviles a los demonios. Esta agitación social que vivimos, no deja impasible a nadie, sobretodo cuando la incoherencia de quienes mandan siembran dudas y la masa desconfía que sea verdad. Esta alarma social que lleva semanas abrumando al mundo entero, la «dictaprogre»  ya la denota como pandemia  cuando 3 días antes, su agenda destructora permitió en España las concentraciones y tamborradas de multitudes de feministas, con motivo del 8M por todo el territorio nacional.

¿Estamos ante un riesgo de contagio o siguiendo un guión con un fin predeterminado?

Me sorprende, cuando hace un par de años la alarma de ébola o incluso antes la «Gripe A» (con millones de euros en vacunas compradas que no colaron), fue un reality vomitivo de la prensa amarilla que llevó las cámaras, hasta los protagonistas afectados. Recuerdo el caso de una enfermera que llegó a contagiar a su perro con ébola siendo noticia de apertura de programas y noticias, pero en este caso, esos mismos medios no han llegado al hueso de muertes y familiares directos.  Con esto quiero decir que personalmente, veo, percibo  y palpo, los resultados fruto del alarmismo,  caso de las bolsas desplomándose para gozo de compradores, los anuncios de ERES temporales por paros de producción (curiosamente cadenas como Ford de Almussafes no paran), la búsqueda de nuevos proveedores fuera de China, los cierres de colegios e institutos y universidades (menos las manifestaciones de las tamborradas) , vuelos vacíos que salen a su destino por no perder los «slots» adjudicados, cancelaciones hoteleras, histeria colectiva arrasando supermecados y como novedad,  se está experimenta el teletrabajo forzoso o  clases por videoconferencia ………

Hoy, la OMS sionista, ha etiquetado como pandemia el «coronavirus».

Mientras no vea en España medidas tan severas como las adoptadas por las autoridades en ciudades de China, con  cierre de fronteras, aislamiento de millones en sus casas (nada de un pueblito que pocos conocen),  actuaciones sanitarias con operarios provistos de trajes especiales tirando con camiones, productos químicos por  calles y parques. Todo este alarmismo mediático para tertulias y noticiarios ante un virus que se pasa como una gripe  y la difusión a gran escala, no aclara muy bien que hay que hacer pero en cambio, la gravan con una gran carga emocional que fomenta el desconcierto y la confusión. Pero lo peor; la dosis de un miedo exagerado.

En mi opinión, este asunto es una oportunidad para que el sionismo cabalista, saque rédito del miedo que siembra del sufrimiento del humano,  para alimento de esas legiones de demonios. Ellos saben que los humanos somos proyectores de  realidad, inducida a través de sus cadenas y medios de información. Pero como no hay dos sin tres, la «masa inconsciente moldeable», da muestras de salir del sueño empezando a no creerles. Por este motivo han doblado la apuesta llegando a la suspensión de festividades regionales y nacionales (menos las tamborradas), los estadios de fútbol (como si los 22 que juegan a puerta cerrada fueran inmunes entre sí) pero en cambio, no cierran  locales de pública concurrencia como cines, teatros, centros comerciales, transporte público de masas, cafeterías, bares, restaurantes, supermercados etc.

Desde mi universo, no niego que existe el coronavirus y que la población mas vulnerable, son los ancianos

Nuestros mayores son quienes demandan más atención y cuidados para no ser víctimas de bacterias creadas en laboratorios para llegado el día, tirarlas a la población civil del enemigo.

Mientras preparaba este escrito, he recibido diversa información que habla de quién ha promovido la pandemia y sus intereses. Así: Operación Jaque Mate o El negocio de vacunas que tienen EEUU o Israel para asistir a una humanidad «desesperada» (Tesis x Antítesis = Síntesis) pero que subrepticiamente, son capaces de cambiar el ADN ¿? o El Foro de Sao Paulo, para el control mundial de redes sociales, bancos y reformas de Constituciones etc, son fuentes de información que explican pero no dan solución y quien les escribe, es de los que prefieren accionar que esperar a ver qué pasa.

Por lo tanto y ante un martillo chino machacando todo el día, uno sabe que  buscan acaparar la atención general sobre este asunto desviándola de otros. Uno también sabe, que quienes están detrás de esta pandemia,  son facciones de poder en lucha entre ellos;  diseñadores y  manipuladores de una realidad que les conviene e interesa implantar, siendo ésta dependiente de la actitud que tome la humanidad para crearla,  pues uno sabe, que los humanos tenemos la capacidad de ser creadores de esa o cualquier otra realidad dado que somos quienes la » proyectamos holocuánticamente».

 

 

 

 

 

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